
SOLDADITO DE MALVINAS.
Hay un cuento que nos cuenta mamá y papá.
Es de chicos que se fueron a pelear,
a una guerra de mentira,
a un lugar austral.
Mamá dice que iban confiaditos y bien engañaditos,
con pocas pilchas,
poco lujo,
sin perfume y peladitos,
con un casco en la cabeza
y un arma sin destreza.
Papá dice que un borracho los engaño,
por que al llegar,
las balas volaban con frialdad,
y el enemigo mataba sin piedad.
El frío y los contrarios
liquidaban a estos muchachitos (inocentes con valor)
que dejaban de ser niños para ser carne de cañón.
Hay veces que el cuento se parece a una película de terror,
porque las bolsas y el agua se volvieron gangrena.
Los días más asesinos que la propia guerra.
Y si en argentina se rezaba, en Malvinas se luchaba.
En que estaría pensando el mediocre que los mandó a morir
a esos pobres chicos,
que hicieron historia con la misión de matar,
y terminaron jugando el alma,
con la suerte de escapar.
Y pensaron que lo peor ya había pasado,
pero la lucha continuó,
porque el enemigo fue el pueblo argentino,
que al llegar los desmereció.
Y así fue que estos soldaditos lucharon contra su propia nación,
que los maltrató,
hasta sacarles el corazón.
Cuantos soldaditos se habrán matado,
porque todo un país los juzgaba,
y porque la bombas no paraban de sonar,
en las duchas,
en sus casas,
en sus ventanas,
en el cielo,
al compás de su caminar,
en sus sueños,
o cuando empezaban a recordar.
Soldadito de Malvinas,
muchachito con valor,
piensa siempre que la vida se construye con amor.
cesar galbarini .
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